Ilustrísimo Señor Obispo:
He recibido con sorpresa y disgusto la noticia sobre el cambio de programa
en la Escuela de Arquitectura de Viseu.
El año pasado tuve la oportunidad de asistir a un jurado sobre el trabajo
realizado por los alumnos, dirigido por el Profesor Lucien Steil. Le puedo
garantizar que en pocos lugares de los muchos que visito he encontrado
alumnos tan dedicados y tan entusiasmados por el trabajo que realizan.
Ese entusiasmo está inculcado, sin ningún género de dudas, por los
excelentes profesores que han impulsado un proyecto como el de Escuela de
Viseu: Jose Cornelio da Silva, Jose Baganha, Lucien Steil y otros.
Tengo el privilegio y el honor de conocerlos desde hace muchos años. Su
profesionalidad, su dedicación y su integridad han sido determinantes para
que esta joven escuela haya alcanzado una relevante resonancia internacional
en tan poco tiempo.
En mayo pasado volví a visitar la Escuela de Viseu con ocasión del Congreso
del Consejo para el Urbanismo Europeo (Council for European Urbanism,
C.E.U.). Se redactó la ³Declaración de Viseu² sobre las pautas de una
educación en el campo de la arquitectura para el mundo contemporáneo. Esta
Declaración ha sido suscrita por arquitectos, urbanistas, profesores de
universidad, etc., de varios paises de Europa y América.
Francamente no entiendo, como en el seno de una Universidad Católica puede
destruirse de raiz tan apasionaniante proyecto.
Viseu ha llamado la atención de todos por el extraordinario interés en la
manera de enseñar este oficio. No entiendo que razones pueden llevarles a
extirpar tan espléndido proyecto.
Muy sinceramente le ruego que reconsideren seriamente la cuestión. La
decisión está en sus manos, y creame que tiene una enorme trascendencia.
Agradeciendole su atención,
Le saluda atentamente,
Javier Cenicacelaya
Catedrático de Arquitectura
Universidad del Pais Vasco